La factura del proveedor
No hace falta que la metas tú. Le pasas la imagen o el PDF y Bitia la registra por ti, y te incrementa el stock.
Bitia · tu asistente dentro de la gestión
Bitia es el asistente de Regifactu, y no se parece a lo que has probado hasta ahora: no te devuelve un texto para que tú lo copies a mano. Entra en tu gestión y lo hace. Esto cambia lo que significa «llevar el papeleo».
Llega el albarán del proveedor, le haces una foto con el móvil y se la mandas a Bitia. Ella lee quién la emite, el número, la fecha, las líneas, los tipos de IVA y el total —también el IVA de importación cuando viene desglosado— y te deja la factura de proveedor creada.
En borrador, siempre. Bitia no valida nada por su cuenta: prepara el trabajo y tú le das el visto bueno. Si la foto sale movida y hay una cifra que no se lee, te lo dice y te pide otra; lo que no hace nunca es inventarse un importe.
No son ejemplos de folleto: son las cuatro que más veces nos han pedido.
No hace falta que la metas tú. Le pasas la imagen o el PDF y Bitia la registra por ti, y te incrementa el stock.
No tienes tiempo de hacer una factura: pídesela a Bitia. Se la dictas en una frase y te la deja preparada.
No entiendes la documentación de la gestoría: dile a Bitia que te la explique y que te diga si cuadra con tus cuentas reales.
Quieres publicar en el blog de tu web o de tu tienda: díselo a Bitia y lo escribe por ti.
Pregúntale qué movimientos siguen sueltos y déjale que los case con las facturas que les corresponden.
Te han pagado la 2026/0412: díselo y registra el pago donde toca, con su apunte en el banco.
Las líneas de esa factura de proveedor no se quedan en un papel: son veinticuatro filtros, doce juegos de pastillas y treinta garrafas que entran en tu almacén. Bitia las lee y las cuenta donde tienen que contarse.
Es la diferencia entre archivar una factura y tener el stock al día un lunes por la mañana.
«Hazle a Talleres Ruiz la factura de la revisión de agosto: tres horas a 45 € y el filtro, 28 €». Eso es todo lo que hay que escribir. Bitia busca al cliente, monta las líneas, calcula la base, aplica el IVA y te enseña el total.
Y se para ahí, en borrador, esperando que la mires. Cuando la validas, entra por el circuito de siempre: numeración, sello VeriFactu y su registro, como cualquier otra factura de la casa.
Llega el resumen trimestral y son tres folios de cifras que no sabes de dónde salen. Se los enseñas a Bitia y hace lo que harías tú si tuvieras la tarde libre: pone su columna al lado de la tuya y las compara partida por partida.
No te dice sólo «hay algo raro». Te dice qué partida es y cuánto falta. A partir de ahí la conversación con tu gestor deja de ser un acto de fe.
Le das el tema en una frase y Bitia redacta la entrada para el blog de tu web o de tu tienda: título, extracto y cuerpo, con el tono de quien le habla a un cliente y no a un buscador.
Queda como borrador en tu web, lista para que la retoques y le des a publicar. Lo que te ahorra no es escribir: es la página en blanco.
Un documento entra y sale convertido en un asiento cuadrado, con sus cuentas al debe y al haber. Pero antes de tocar la contabilidad Bitia mira si tú tienes permiso para hacerlo, y si no lo tienes, no lo hace. Ni contigo ni con nadie.
Esa comprobación no es un adorno de esta página: es una condición que se evalúa antes de cada movimiento contable.
Un asistente que escribe en tu contabilidad sólo sirve si puedes auditarlo. Bitia se diseñó por ese lado primero.
Cada acción deja su rastro en el registro de auditoría de Bitia: quién lo pidió, qué se hizo y cuándo. Se puede revisar mañana o dentro de dos años.
Bitia no puede hacer nada que tú no puedas hacer. Comprueba tus permisos antes de tocar contabilidad, facturas o pagos.
Lo que crea queda pendiente de tu visto bueno. La decisión de validar, cobrar o publicar sigue siendo de una persona.
Encuentra facturas por su referencia, por la del proveedor o por un trozo suelto del número, que es como te acuerdas de ellas en realidad.
Fotos de móvil (JPEG, PNG, WebP, GIF, HEIC) y PDF, con su propia lectura de documentos para los que traen muchas páginas.
Si un importe no se lee bien, lo dice y pide una foto mejor. Preferimos que te pregunte a que se lo imagine.
Leer una factura arrugada, redactar un post o cuadrar una conciliación no piden lo mismo. Bitia reparte cada tarea al modelo que mejor la hace, y tú no tienes que elegir proveedor ni enterarte de la letra pequeña.
Razonamiento, agentes, análisis y generación aplicados a tareas empresariales.
Trabajo con documentos extensos, análisis y apoyo en procesos complejos.
Capacidades multimodales y conexión con nuevos flujos de información.
Modelos flexibles para estrategias europeas, eficiencia y despliegues especializados.
Una arquitectura preparada para incorporar nuevos modelos y servicios cuando aporten valor.
Distribuye tareas, combina resultados y conserva una experiencia coherente para el usuario.
Casos orientados a reducir fricción y mejorar la calidad de las decisiones.
Pregunta por clientes, operaciones, documentos o incidencias usando lenguaje natural.
Extrae información, resume expedientes y prepara borradores con el contexto correcto.
Identifica excepciones, pendientes o riesgos y facilita la actuación del equipo.
Diseña flujos donde la IA prepara, clasifica o propone y una persona valida.
Prepara seguimientos, segmenta información y ayuda a personalizar comunicaciones.
Acerca procedimientos e información útil a las personas que la necesitan.
Una IA útil necesita contexto, pero también límites. En Regifactu se diseñan accesos, responsabilidades y puntos de supervisión para que Bitia acompañe al equipo sin sustituir el criterio de nadie.
Y se combina coste, privacidad, velocidad y especialización para elegir el modelo adecuado en cada caso: la tarea barata no tiene por qué pagar el modelo caro.
La miramos contigo, vemos qué puede hacer Bitia por ti y dónde tiene que seguir decidiendo una persona.